Querido diario, hoy tuve una
linda velada con el chico de mis sueños.
Nos fuimos a Larcomar a mirar el
atardecer, sentados en una de los tantos banquillos que da al mar. Con uno de sus
brazos rodeo mis hombros y acaricio mi mejilla. De inmediato tome su mano y
cruzamos nuestros dedos en señal de que lo nuestro es y será un amor por
siempre.
Después de estar demostrando
tanto amor con besos, abrazos y risas, él se levantó y se fue misteriosamente.
Lo primero que pensé fue: Creo que me tiene una sorpresa.
Entonces la curiosidad me gano
y lo seguí.
Lo que vi cambio totalmente la expresión
de mi rostro, porque anduve en lo cierto: Era una “gran sorpresa”.
Rápidamente, regrese al sitio
donde estábamos sentados y pretendí que no sabía nada. Espere que me contara o
insinuara algo sobre la sorpresa, pero nunca lo hizo.
Desafortunadamente, ya era tarde
y mi madre reventaba mi celular a llamadas. Dejamos nuestro nidito y nos fuimos
directo a mi casa.
En el camino, parecía que todos
nos envidiaban por tanto amor que demostrábamos, te juro que me sonrojé con
tantas miradas sobre nosotros.
Es que sentí que ese día era como nuestra última
noche.
Yo lo amo y él nunca se separara
de mí, porque sé que siempre nuestro amor será correspondido.
Estoy feliz, querido diario, porque
tú eres y serás confidente de este gran amor.
Hoy pase la mejor noche de mi
vida, y sé que el nuca mirara a otra chica que no sea yo.
Es más, no lo podrá hacer, porque…
LO ASESINE.

Espero que haya sido un dulce asesinato....
ResponderEliminarEso espero yo tambien!
ResponderEliminar